Colección Voyeur

Martes 11 de Octubre de 2005
Ahora, en camas separadas

Lo mío parece ser grave. Debo ser una nostálgica contumaz, una romántica retrógrada, nada fashion, que se ha quedado anclada en un pasado que –teniendo en cuenta las modas de este mundo progre, globalizado, materialista e hiper individualista–, se me hace tan remoto como los trajes con chaleco que usaban los hombres.
¿Camas separadas? ¿Una opción diferente?
Pero si hasta ayer nomás, una esperaba el momento de compartir la cama con su hombre, con ronquidos o sin ellos. Dormir juntos –habiendo hecho el amor o no– era un placer, era la culminación de la jornada, era el final esperado después de haber compartido las vicisitudes y las alegrías de un día, y del simple y grandioso hecho de vivir juntos.
Recuerdo unas mini vacaciones en Mar del Plata en el invierno de 1997 –al fin y al cabo no hace tanto tiempo–, gracias a una estadía de cortesía en el hotel Costa Galana, por un canje publicitario. Todavía me acuerdo la cara de decepción de mi compañero y mía cuando nos abrieron la puerta de la habitación y nos encontramos con las dos camas separadas de una twin. ¿Una estadía casi gratis en ese hotel tan hermoso, en pleno invierno, con vista al mar y todo el confort y teníamos que dormir en camas separadas?
Cierto es que no había impedimento alguno en ocupar una sola de ellas para hacer el amor. Cada una tenía por lo menos una plaza y media, espacio más que suficiente. Pero... ¿y después? ¿Y el deleite de yacer juntos, abrazados, acariciándonos después de sofocada la pasión? ¿Y el placer inmenso de “hacer cucharita”, los cuerpos casi fundidos el uno con el otro, la mano de él en mi vientre y la mía en su muslo hasta quedarnos dormidos? ¿Cómo íbamos a poder cobijarnos juntos y disfrutar de la calidez de esa habitación soberbia, sabiendo que afuera la temperatura era casi polar? ¿Y si en la madrugada uno de los dos, adormilado, necesitaba abandonarse al impulso de empezar de nuevo?

En camas separadas, no era posible.
A qué punto habrá sido nuestro desasosiego que el joven que nos acompañó con el equipaje y nos entregó la tarjeta magnética, antes de recibir la propina nos tranquilizó diciendo:
–No se hagan problemas... ahora viene la mucama y les junta las camas.
Hasta no hace mucho camas separadas eran sinónimo de desavenencia. O de un mutuo acuerdo de ambos cónyuges de mantener las apariencias ante el resto de la familia, en una actitud que en mi escala de valores era más hipócrita que realista.
Y ahora, en opinión de psicólogos y councelors, resulta que dormir en camas separadas se eleva al rango de paradigma de la convivencia y del mejoramiento en la comunicación de la pareja . Porque en los tiempos que corren, todo parece ser válido para conseguir que la rutina no estropee la relación.
Recuerdo que en mi familia una conocida de mi madre contrajo patrimonio con un hombre con el cual compartían la dirección de una empresa. Tenían dos hijos perfectitos, que iban a colegios caros y tenían amigos que pertenecían a otras tantas familias opulentas. La conocida de mi mamá y su marido salían mucho a cenar afuera, jamás discutían, no hacían papelones, delante de terceros eran la imagen viva del equilibro y la perfección matrimonial. Pero no dormían juntos. Ni siquiera en camas separadas. Dormían en cuartos separados.
Naturalmente, no se amaban.
Y esos chicos se avergonzaban de esa situación. Rara vez invitaban a un compañero o a un amigo a su casa, porque corrían el riesgo de que se supiera y se corriera la voz de que su papá y su mamá dormían en cuartos separados, y eso –queridos lectores– era muestra palpable de problemas conyugales... y de los que podían ser considerados serios.
Pero la post modernidad con sus espejismos de autosuficiencia, egocentrismo, narcisismo a ultranza y materialismo elevado al rango de escala de valores, puede hacer de las camas separadas “una nueva alternativa o una opción diferente para la pareja”.
Un novelista famoso escribió –palabra más, palabra menos–, que hay una considerable cantidad de idiotas en este mundo que comen caca de rata pero se hacen la ilusión de estar masticando caviar Beluga y no hay quien pueda convencerlos de lo contrario, hasta que se atragantan con lo que ingieren. Quizás sirva como alegoría ¿qué les parece?
Por lo que a mí respecta, creo que queda en claro, las camas separadas no me gustan. Quizás porque me han dicho que, de vez en cuando, yo (como muchas mujeres, aunque se nieguen a admitirlo), también ronco. ¿Y qué?

 
Publicado por Silvia a las 05:00

Respuestas
11 Octubre 2005 - 11:06
Enviar un emailGeorgina
Estimada Silvia: Recordarás la pelicula de Bernardo Bertolucci "Refugio para el amor" basada en una novela de Paul Bowles ,donde John Malkovich y Debra Winger son pareja hace 15 años y duermen en camas separadas. Personalmente lo prefiero asi,separadas. Una cosa es el amor,otra cosa es el sexo y otra cosa es el dormir. Cuestión de gustos. Georgina.
11 Octubre 2005 - 15:49
Enviar un emailSilvia Bonasi
Efectivamente, Georgina, tus palabras encierran por lo menos una verdad: sobre gustos, no hay nada escrito. Pero la nota, si me expresé bien, no va dirigida a los gustos, sino a la pretensión de querer llevar a paradigma de relación de pareja las camas separadas. Ni más, ni menos. Cada cual es dueño de dormir como mejor le plazca y hasta yo misma, de momento, duermo sola en mi cama. Pero sigue gustándome dormir acompañada... por eso del contacto de los cuerpos, el calor y la maravilla que significa para mí el despertar en medio de la noche. ¿Ves? Nada más que eso. Un cordial saludo. Silvia.
12 Octubre 2005 - 17:25
Enviar un emailGeorgina
Tu nota es clara, estimada Silvia, no fue mi idea desacreditarla como tantas otras veces si lo he hecho, pero en todo caso, volviendo a encerrar una verdad, seria mas que interesante replantearse sobre los gustos. Si efectivamente hay gente que propone como forma de relación las camas separadas, entonces estamos hablando de un cambio, ni bueno ni malo, claro está. Digo, en todo caso, tan respetable como que a vos te gusta dormir acompañada. Si hasta el día de hoy, las relaciones han sido problemáticas... por qué no probar otras formas? Y por qué no desde “ la cama?” . Saludos .Georgina
15 Marzo 2008 - 20:33
Enviar un emailAngel
Sivi:esperando que cargue el ordenador...me encontre con este post... Pienso que dormir en cama separadas es SINONIMO de Separación en puerta... En Estados Unidos, La Asociación Nacional de Constructores de Casas pronosticó recientemente que para el 2015 un 60% de las construcciones de viviendas contarán con dos habitaciones principales como mínimo para evitar los conflictos en el matrimonio. Que tristeza me da ... Las camas separadas no me gustan...coincido plenamente con vos. Un bezote Amiguis. Angel

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