En alguna oportunidad, en una conversación entre colegas, se planteó la siguiente pregunta: si en nuestro mundo informatizado y telecomunicado la mayor parte de los productos y servicios se publicitan recurriendo al artilugio del sexo, ¿cómo se publicita el sexo?
Un lúcido, contestó “Con glamour”. Y otra voz de algún otro experimentado que sabía de lo que hablaba dijo: “Con buen humor”.
Y esa es la característica del blog de nuestro lector Eros.
El buen gusto, la seriedad para tratar algunos temas y un sorprendente sentido del humor para el tratamiento de otros. A mi juicio, no tiene desperdicios.
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Debo confesar que cuando me fue asignada esta sección, me quedé mascullando por lo bajo, porque no es fácil encontrar lugares así en la web. La regla es la grosería, la excepción es la distinción. Esta es una de las pocas excepciones que he encontrado navegando por ahí.
Algunos post que me llamaron la atención Pon un dulce a tu vida, Puntos erógenos, Inmortalizar el momento (la pareja se saca una o varias fotografías con una cámara automática, mientras lo están haciendo), La piel y Los masajes, como práctica de inicio de una buena relación sexual. La serie del juego y el despliegue de las fantasías con disfraces y, especialmente, el que trata del juego de los pies tanto en la seducción, como tratándolo como un punto erótico generalmente olvidado, son para tener en cuenta.
Pero Eros no se limita a la periferia y a los lugares comunes. Ha realizado un excelente análisis titulado Sexo: ¿Placer o tormento? en el cual, y con un enfoque sociológico, encara uno de los problemas de nuestro tiempo: la apatía de la mujer frente al amor y a las relaciones sexuales.
En lo personal, me tienen harta esas páginas invasoras, chabacanas y agresivas donde todo está explícito, donde el deseo queda sepultado debajo losa de imágenes que le impiden a nuestra imaginación levantar vuelo y anulan toda fantasía.
Pero nuestro amigo ha demostrado ser capaz de tocar cualquier punto, por delicado que sea o procaz que parezca, con una delicadeza y un cuidado nada usual. Así, por ejemplo, el ménage a trois y el intercambio de parejas no están mostrados como el paradigma de liberalidad sexual, sino como un juego excitante, pero la mayor parte de las veces muy peligroso por lo erosivo para la vida emocional de quienes lo practican.
Y hasta un tema tan controvertido como lo es el sexo anal, con todo lo que implica para el pudor de la intimidad, está tratado en el post Por la puerta de atrás con altura y hasta con sentido pedagógico, para que aprendan, aquellos que creen que se trata de arremeter con todo, que lo placentero y lo doloroso (a excepción de ciertas prácticas que en lo personal considero patológicas), generalmente se dan de patadas.
Esta actitud, queridos lectores tiene para mí un nombre y un apellido: dignidad y excelencia.
El buen gusto, el refinamiento y el cuidado en el uso de la palabra y de la imagen, es lo que caracteriza a este excelente blog.
En el post del 8 de abril, titulado Libertad bajo el agua 2, es donde (además de agradecer a Simón, y elogiarnos con genuina generosidad de espíritu), nuestro amigo profundiza en la diferencia entre erotismo y pornografía, cuando se pregunta: “¿estamos en estos momentos en una época de cierta crisis de la erótica creativa? ¿Realmente triunfa el porno y el sexo rápido? ¿Está todo inventado? ¿O quizá estoy cayendo en el tópico "todo tiempo antiguo siempre es mejor"?
No estás cayendo en un lugar común, querido amigo, estate tranquilo. Estamos atravesando tiempos de crisis creativa para el erotismo porque todo está allí, a la vista y al alcance de la mano. Cuando esto sucede, en el incesante corsi e ricorsi della storia, el hombre cae dos o tres escalones en su nivel de humanidad, la fantasía pierde razón de existir y el deseo –puesto que cualquier cosa puede hacerse realidad–, deviene en perversión y desemboca inevitablemente en tragedia.
Mis felicitaciones para Eros y mi especial recomendación para nuestros lectores. Aquellos que sólo quieran ver "carne", abstenerse. Besos.