Hace tres días, y debido a la vieja discrepancia con
El Gran Cabronazo acerca de qué tipo de comentarios deben figurar en esta sección, es que estoy dando vueltas por la WEB buscando un link de Blog que sea digno de comentar. He llegado a la conclusión que –quizás como reflejo del mundo posmoderno en el que vivimos–, lo que caracteriza al 99,99 por ciento de las páginas de Blog es la más pura y rancia
me-dio-cri-dad.
Veamos por caso: me alegré al encontrar un link que lleva el sugestivo nombre de
Private Voyeur. ¡Uh! ¡Un fiasco! Mucho título y poco ingenio. Nada de creatividad. Más de lo mismo.
Sigo buscando...
Voilá:
Project Voyeur. ¿A ver qué encontramos allí? ¡Mecacho! Más de más de lo mismo.
“Intentémoslo otra vez, Silvi” me digo “Todo sea por conformar al Gran Cabronazo”
Otra página que utiliza nuestro nombre –no es que querramos monopolizarlo, que quede en claro–:
Voyeur Web. Anda, ve y dale una mirada, amigo lector, y si esperas encontrar una página bien hecha, con buen gusto, original, atractiva y que realmente te atrape, pues... Lamento decirte que vas a padecer una de las peores desilusiones de tu paso por la Web. Nada de nada que no sea más y más y más de lo mismo.
Debo reconocer que me ilusioné con
La Petite Claudine. Nombre original y sugerente. Contenido vacío, hueco, superficial, anodino, incoherente. Excepto alguna que otra reflexión casi profunda. Y es “casi” porque se queda ahí, dando vueltas por la periferia. Como las conversaciones que escuchamos hoy en día:
“–¿Qué tal? ¿Cómo vas?
“–Aquí. Todo bien. En la movida. Y bueno... nada”.
Reflexiono acerca del uso de esa palabreja: “Nada”. Nada más acertado para reflejar la actitud vital del hombre mediocre de nuestros días. El hombre y la mujer, claro. Que no estamos nosotras mejor posicionadas ante la vida.
Por último, y con lo que me quedaba de esperanza, me di una vuelta por
El Libertino. ¡Oh, Dios! ¡Otra vez no!
¿Pero qué nos está pasando? ¿Qué ha sido del ingenio, de la creatividad, del razonamiento, del saludable ejercicio de pensar?
Quizás la respuesta esté en una nota titulada: “Piden las empresas egresados que sepan pensar y razonar”, publicado en el prestigioso diario
La Nación, de Argentina. Me digo que ya el título está mal escrito. Quizás la forma correcta de escribirlo sería:
Las empresas piden egresados que sepan pensar y razonar. Quizás aquí debería abrir un espacio para reflexionar acerca de la mediocridad en los medios... Pero mejor lo dejamos.
Volviendo a la nota, se trata de un informe de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), realizado por la Fundación Centro de Estudios en Políticas Públicas, que evaluó a las cabezas de las áreas de recursos humanos de 17 empresas de primera línea. Los ejecutivos entrevistados coincidieron en que la educación que se imparte en escuelas y universidades sencillamente no sirve, puesto que los egresados que entran al mercado laboral son incapaces de realizar la menor comprensión lingüística; que tienen serias deficiencias en algo tan elemental como es la lectura de textos y definitivamente son unos incapaces totales en la resolución de la más simple de las operaciones matemáticas.
Demasiada caja boba (TV) –me digo yo–. Demasiado manejo ineficiente de los medios y totalmente embrutecedor en la comunicación. Demasiados teléfonos celulares. Demasiada carencia de conversación en la familia. Y un aberrante uso de calculadoras electrónicas, que lleva a la alarmante consecuencia que un egresado de la universidad, es incapaz de realizar una simple operación de multiplicación o división si no tiene a mano uno de esos aparatejos.
Lo que no revela el informe es hasta qué punto las empresas mismas son responsables de la existencia de tanto bruto sentado en sillón de ejecutivo. Cuánto hicieron para conseguir estos resultados, con tanto botarate corriendo detrás de un título, luego de un postgrado, para continuar con una maestría, y con la pretensión de llegar a un doctorado. Si esas empresas hicieran un análisis profundo de la situación, poniendo una buena dosis de autocrítica, quizás llegarían a la conclusión que se están enfrentando a la paradoja de padecer las consecuencias de lo que ellos mismos alentaron.
Damos por verdad la premisa que el mundo virtual de la Web no es más que un reflejo del mundo real, el de la calle, la oficina, el negocio, las aulas y el hogar.
Quizás se me dirá que una página de literatura erótica no es el lugar más apropiado para hacer este tipo de análisis. A quienes pudieren pensar así les contesto: ¿por qué no?
¿Es que las universidades son lugares más apropiados?
Si la chatura que reflejan las páginas de Blog que aquí se mencionan se ha extendido a la enseñanza, vamos por mal camino.
Y nada hay que sirva más a los grandes capitales del mundo para seguir amasando dinero, a los políticos para enriquecerse por medio de la corrupción, a los presidentes de los países centrales para esquilmar al resto del planeta y a Bush para sentirse un equivalente del emperador Adriano en el siglo XXI, que la mediocridad y una educación deficiente.
Me hago cargo que este tipo de comentarios quizás no sea el más adecuado para ganarse amigos en el mundillo de las páginas de BLog, porque todos tienen su narcisimo bien desarrollado. Pero qué remedio...
Nos estamos viendo, buena gente.